Cita del mes de Noviembre♥

«“En alguna de mis vidas seré Borges. Todos seremos Borges alguna vez”. Juan comienza a lamerle la oreja lentamente. “En algunas vidas somos normales y en otras anormales. En algunas seres corrientes y en otras excepcionales.”»
Novela B de Mónica Bustos

9 nov. 2018

Citas | Releyendo #2: Fuego

American girl reading, George Cochran Lambdin

   Hola queridos lectores, hoy les vengo con otra entrada de la cita de una escena de un libro que aprecio demasiado. Es el segundo libro de la trilogía Graceling de Kristin Cashore, el cual el primero es mi libro fav♥ En este segundo libro, Fuego, sus protagonistas no son los mismos que el primero y es una historia diferente así que ambos se pueden leer independientes, pero tienen relación para explicar el origen de un personaje muy importante del primero.

La siguiente escena, si bien es una de mis favoritas, es también una de las más interesantes de la novela. Para los que leyeron la primera entrada, abajo va el análisis de la escena ;) Ya que no sólo la muestro a ustedes, también me gusta remarcar los puntos fuertes y el porqué de mi interés en ella. ¡Disfruten!

Bueno, en esta segunda entrada, abro el post con obra del pintor estadounidense George Cochran Lambdin, que se titula American girl reading (sí, hay que remarcar la nacionalidad). Este autor tiene pinturas de rosas preciosas, se podría decir que es su especialidad. Así que con relación a la escena que continuación les pongo, más abajo les dejo otra de sus obras.


Fuego de Kristin Cashore

📎Extracto del capítulo 15, páginas 175-177.


   Como experimento, durante el invierno que siguió al accidente sufrido por su padre, la muchacha consiguió que metiera la mano en el fuego de la chimenea de su dormitorio, haciéndole creer que las llamas eran flores depositadas sobre la rejilla. [...] Profiriendo un grito, corrió hacia la ventana, la abrió con brusquedad y metió la mano en la nieve apilada en el alféizar; después se volvió hacia su hija y, entre maldiciones, casi a voz de cuello le espetó que qué diantres hacía.
No era cosa fácil de explicar, y Fuego rompió a llorar, un llanto auténtico nacido de la confusión [...]; y también por el terror a perder su amor, por haberlo compelido a hacerse daño, terror a perder su confianza y, con ella, su propio poder para inducirlo a hacerlo otra vez. Así que se arrojó, sollozante, sobre las almohadas del lecho de su padre.
—Quería comprobar qué se siente al hacer daño a alguien, cómo siempre me animas a experimentar —barbotó—. Ahora ya lo sé y me horrorizo de nosotros dos. ¡Jamás repetiré algo así, ni se lo haré a nadie!
Entonces Cansrel se le acercó sin el menor rastro de ira en el semblante; saltaba a la vista que el llanto de su hija lo apenaba, y por ello, la muchacha no contuvo las lágrimas. [...] Le acarició el cabello con la mano sana para intentar calmarla, y ella se la asió, se la apretó contra la mejilla y se la besó. Al cabo de un instante, él se rebulló y apartó la mano.
—Eres demasiado mayor para estas cosas.
Fuego no entendió qué quería decir, y Cansrel carraspeó, porque el dolor le enronquecía la voz.
—Debes recordar que ya eres una mujer, Fuego, y de una belleza sobrenatual. Tu contacto será irresistible para los hombres, incluso para tu padre.
Ella estaba segura de que Cansrel hablaba lisa y llanamente, sin rodeos, que no había en sus palabras amenaza ni insinuación alguna. [...] Sin embargo, el instinto de la muchacha detectó una oportunidad en aquella actitud, una forma de asegurarse la confianza de Cansrel al darle la vuelta al asunto: forzar que su padre sintiera la necesidad de demostrarle que podía confiar en él.
Así pues, se apartó con fingido espanto y salió corriendo del cuarto.
Esa noche, Cansrel se plantó ante la puerta cerrada de la habitación de su hija para suplicarle que comprendiera.
—Mi querida niña —dijo—, no debes tenerme miedo nunca; sabes que jamás actuaría así contigo impulsado por ese instinto, pero me preocupan los hombres que sí lo harían. Tienes que entender los peligros a los que te aboca tu propio poder, si fueras un varón, no estaría tan preocupado.
Fuego le permitió que le diera explicaciones durante un rato mientras ella, en el dormitorio, no salía de su asombro por lo fácil que le resultaba manipular al maestro de la manipulación. Estaba sorprendida y consternada, consciente de haber aprendido cómo lograrlo a su costa.
—Lo comprendo —dijo—, y lo siento, padre. —Las lágrimas le resbalaban por la cara, pero fingió que se debían al hecho de verle la mano vendada, cosa que, en parte, era cierta.
—Ojalá fueras más cruel gracias a tu poder —dijo él mientras le acariciaba el pelo y la besaba—. La crueldad es la mejor defensa.
Y así, al final del experimento, Cansrel siguió confiando en ella. 

Como pudieron leer, la escena es bastante larga, así que tuve que cortar varias partes. Pero espero espero que pudieran comprender los dos puntos importantes de esta escena:
  • Volverte consciente del poder sobre los hombres que obtienes al ser mujer
  •  Conciencia del padre del potencial sexual de la hija
Oh, sí. Comencemos con el primero:

Dejando de lado en esta ocasión, la desventajas de ser mujer, hablemos sobre una de las ventajas de serlo. Sincerándonos con nosotras mismas, ¿a qué edad descubrieron que el hecho de no pertenecer al género masculino les otorgaba ventaja y mejores oportunidades en algunas ocasiones?

El ser humano ha llegado a ver el poder como una posibilidad de imponer el control sobre otros (as) y sobre nuestras indómitas emociones. Significa controlar los recursos materiales a nuestro alrededor. el poder se obtiene si se puede tomar ventaja de las diferencias existentes entre la gente y se siente que se logra acceder a mayores recursos que los demás (1).

Cuando una mujer descubre el poder de su feminidad y la ocupa sobre hombres poderosos... ¡puede pasar lo que se creía imposible! Solo recordemos varios ejemplos de mujeres que lograron esto y pasaron a la historia, como Cleopatra, Helena de Troya y Ana Bolena.

Still life of roses, G Cochran L
El siguiente punto de que Cansrel se ha dado cuenta de la sexualidad de su hija, y acepta que él podría verse influenciado por ella. Que si bien no en ese momento, pero en un futuro podría llegar a desearla sexualmente. ¿Pero qué hace que un hombre desee a una mujer antes de todo?

El deseo de lo femenino está marcado por ese repudio: el hombre desea a la mujer que nunca querría ser. Ni muerto querría ser ella: por consiguiente la desea. Ella es su identificación repudiada (un repudio que él sustenta como identificación y, a la vez, como objeto de su deseo) (2)

Mis rotaciones en psiquiatría, más las horas de ellas, más la ausencia de carga de trabajo me daba la oportunidad de leer los libros de su pequeña biblioteca XD En la novela, estos seres son llamados monstruos y además de poder psíquico (control mental, telepatía), tienen una apariencia física perfecta, hermosa, de tanta magnitud que es difícil a un humano resistirse a ellos. Así que creo que Cansrel, lejos de sentir deseo sexual por ella, reconoce a ella y así mismo que es el equivalente a él del modo contrario. Ha reconocido el poder de ella, y trata de que ella se percate de ello (que ya lo hizo, pero no de la forma que él tal vez quería), y que aprenda a defenderse de la debilidad que al mismo tiempo le otorga.

¿Qué opinan? ¿Ya conocían el libro o la trilogía? ¿Lo han leído? ¿Algún otro libro donde aparezca una situación similar que hayan leído?


Referencias:

1 comentario:

  1. Holaa, pues vaya que conocía los libros pero no los he leído, ni creo hacerlo, pero me parece muy interesante el desglose de la escena, además que sí, se ha hecho evidente por mucho tiempo que las mujeres somos ese ser que a través de la sensualidad, etcétera, podríamos conseguir cosas de los hombres, es real pero me choca porque luego se van con la idea de que solo para eso estamos en el mundo.
    ¡Beesos! :3

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